Si están leyendo esto es que, o están en nuestra Casa, o están pensando en venir a visitarnos. En cualquiera de los casos, creo que deben saber quién era ÉL.

Para poder comprender un personaje como éste quizás sería mejor hacerlo por partes.

Manuel Serrapi Sánchez, nació el 11 de junio de 1904, en la calle Argüelles, junto a la Plaza de San Pedro, en pleno centro de Sevilla muy cerca de la que más tarde fue su casa (Almudena, 5).

Quizás ésta sea la parte más desconocida, eclipsada siempre por el gran artista, aunque imprescindible para él. Él fue un gran vividor, estas palabras pueden parecer una crítica, pero nada más lejos de la realidad, entendemos vividor como "disfrutón", enamorado de la vida y de todo lo que ella puede darte, toros, vino, mujeres, gracia, flamenco.

Si en vida fue considerado ya un gigante, después de su muerte y a medida que pasa el tiempo parece ir adquiriendo una estimación en constante crecimiento. Así como él 

y los de su generación bebieron irremediablemente de aquella fuente inagotable que se llamó Ramón Montoya, es difícil señalar un siquiera de los guitarristas actuales <incluidos los más grandes> que no sea deudor en mayor o menor grado del arte de Niño Ricardo. "Paco de Lucía lo reconoció explícitamente con las siguientes palabras: <Ricardo fue el maestro de nuestra generación, de Sanlucar, de Serranito, de todos nosotros. Era el guitarrista que en esa época representaba el no va mas, el Papa (...) Entonces todos los jóvenes nos mirábamos en él y tratábamos de aprender y de copiarlo>." El toque flamenco actual no sería, desde luego, lo que es sin las aportaciones de este singular creador.

Según su biógrafo Humberto J. Wilkes, Niño Ricardo asimilo no sólo lo mejor de Montoya, sino también lo de Javier Molina y Manolo de Huelva. <Aprendió de ellos como maestros que eran y, como maestro, los superó. Se quedó con lo que podía enriquecerle, y le imprimió su estampa, su sello personal>. Cuando Niño Ricardo integra las cualidades del triangulo, pudo liberarse y despegar, crear su propio estilo. Tenía por entonces cuarenta años, poseía una base muy sólida y estaba interiormente maduro. De Javier Molina aprendió mucho para el acompañamiento. De Ramón Montoya su armonía, arpegios y dulzura, pero luego dio más relieve a sus falsetas. De Manolo de Huelva tomo el ritmo, la gracia y ese aire tan especial, sobre todo, por "bulerías".

Aportaciones, las de Niño Ricardo, más de fondo que de forma. De sentimiento, de concepto, de jondura. Niño Ricardo no fue un tocaor virtuoso preocupado por añadir dificultades técnicas a su música y a la interpretación de la misma, aunque la técnica no tuviera por supuesto dificultades para él. Flamenco antes que nada, lo que le importaba en primer lugar era dar al toque la dimensión justa, la intensidad precisa para el logro de ese mágico punto de equilibrio que puede llevar a la perfección. Siempre habló del dialogo que deben sostener la guitarra y el cante. <Ni el cante debe acallar la guitarra ni esta salirle al paso al cante>.

Acompañando a los grandes del baile y del cante de este siglo, Ricardo fue testigo privilegiado del mejor arte flamenco que en el se produjo: la de los Peines y el Pinto, Torre, el Niño Gloria, Escacena, Antonio Mairena... Cuantos pudieron sentarse al lado de Niño Ricardo para cantar al amparo de su guitarra, tuvieron la sensación de que difícilmente encontrarían a otro que entendiera mejor como ellos querían cantar y que música deseaban escuchar el mismo tiempo. Niño Ricardo tuvo siempre una rara intuición para lograr esa ideal compenetración, y hay quien le considera el mejor acompañante al cante de todos los tiempos.

Magistral fue también Niño Ricardo como concertista, aunque en el tiempo haya prevalecido seguramente su virtud de acompañante. Su guitarra pareció influida por <la guitarra vertiginosamente evolucionada de la época moderna>, es un prodigio de sensibilidad y riqueza expresiva.

¿QUE DIJERON DE EL?

"No me gusta escuchar a los cantantes flamencos porque se rompen la voz y esto me duele. Me gustan las otras formas del flamenco, la danza que es un arte muy fuerte, y la guitarra, como la del Niño Ricardo, por ejemplo ya que ella canta".
Placido Domingo


Le llamaba Niño Ricardo, y era guitarrista. Era un artista muy famoso que había tocado la guitarra a las mejores artistas de dos generaciones... sé las sabia todas, y era un gran artista. Era un peligro... a mí aquel hombre me atraía mucho, y además de ser artista me hacia mucha gracia, tenía mucho ángel claro que también tenía mucho demonio.

Lola Flores
Lola en carne viva
Memorias de Lola Flores

Por entonces, el guitarrista más brillante, más creador, de técnica más temeraria y cabeza visible de una escuela guitarrística que enriqueció a la tradición, es el Niño Ricardo, un buen amigo del padre de Paco de Lucia... Paco toma a puñados la música del Niño Ricardo, se la apropia, la empuja a su propia guitarra.
Félix Grande
Memoria del Flamenco II


Ricardo fue el maestro de nuestra generación, de Sanlucar, de Serranito, de todos nosotros. Era el guitarrista que en esa época representaba el no va más, el Papa (...) Entonces todos los jóvenes nos mirábamos en él y tratábamos de aprender y de copiarlo.
Paco de Lucia


El verdadero artista es el que tiene el poder de crear. Ese poder de hacer algo nuevo,
algo jamás oído ni visto, eso es lo más enigmático y misterioso que existe. Ese hombre capaz de crear algo nuevo y grande y verdaderamente original es para mí un "pequeño dios."

Y digo hombres "verdaderamente originales y grandes", porque de esos hombres hay pocos.

Niño Ricardo fue uno de esos grandes hombres-creadores.
Humberto W. Wilkes

 

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